12 futuros directores

Si señor, 12 futuros directores en AGA, ahí están en el curso 5013. El sábado empezaron este largo camino, no me refiero al curso, sino a la aventura de ser los nuevos líderes de nuestra maltrecha asociación.

No corramos, queda mucho camino, no llegarán todos, pero muchos llegarán, o al menos eso espero.

Cada uno vino con sus ilusiones y sus expectativas, muchas dudas y algunas ideas, y como no decirlo, algunas malas costumbres. A ver si podemos quitar lo malo, afianzar lo bueno y solucionar las dudas.

El domingo les vi marcharse con una carpeta nueva, con un cuaderno nuevo, con un boli nuevo y …. con una bola moldeable nueva, al menos un cachito. Yo les dí la mía pero ya está creciendo, espero que las que se llevaron también.

Y claro, no nos olvidamos de esos otros 9 que vienen de fuera y que nos van a aguantar hablar de nuestras plumitas, alitas y demás itas, y de nuestras asambleas, subvenciones y consejos.

A todos, Buena Ruta y Buen Trabajo.

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volvemos a empezar

ante la insistencia de nuestros fans, aquí está el retorno de yohabadenpowell. (Ricardo va por tí).

Si miráis el calendario de mesa que os regalamos en Trocha, a principio de Septiembre dice “Inicio de Ronda Solar ¡Vuelta al trabajo!”, pues eso que aquí estamos de nuevo.

Efectivamente, volvemos al trabajo, mejor dicho seguimos trabajando pero ahora de manera visible. En el cementerio de elefantes no descansamos, ciertamente desde Junio no hemos hecho cursillo alguno, pero eso no quiere decir que no hayamos trabajado. Hemos evaluado, programado y reflexionado.

Siempre dije que en verano se fraguan los exitos del invierno. En Trocha y en los Grupos. Después de acabar los campamentos seguro que hemos evaluado y ahora toca poner en práctica las lecciones aprendidas. Seguro que hemos conseguido que algún chaval quede cautivado por nuestro buen hacer, o algún monitor que ha venido de prácticas o porque es amiguete nuestro ha quedado prendado de nuestra forma de trabajar muy badenpowell. Ahora toca fidelizarlos. Queda muy bien esa palabra.

Los elefantes llevamos dos meses intercambiando impresiones con otros elefantes, o aspirantes a elefantes, y nos damos cuenta que estamos ante una gran oportunidad. Este curso va a ser el “mejor”. Tenemos grandes esperanzas.

Septiembre siempre es un mes especial. Empezamos con CIG, reencuentro de elefantes y conocemos a nuevos cachorros para nuestros grupos. Tenemos Asamblea, siempre interesante, con reflexiones profundas, propuestas bienintencionadas y acuerdos no siempre respetados. Pero por lo menos reflexionamos juntos.

Además este curso, tenemos proyectos ilusionantes, y ahí estaremos los elefantes…. bien preparados.

Buena Ruta y Feliz Curso 11/12.

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Perdón por colaborar

Como había prometido anteriormente escribiré de esa gente necesaria que ayuda a que los grupos funcionen sin tener que trabajar con chavales. Los Colaboradores.

Esa gente puede colaborar de muy diferentes maneras. A ver si no me dejo ninguna.

Colaborador habitual: es ese antiguo monitor que no se separa demasiado del grupo, se siente bien y cree que aun puede hacer cosas por el grupo.

Padre del Comité de Padres: ese padre al que hemos “engañado” para que forme parte del comité de padres. Le toca algunas reuniones con los monitores, preparar las asambleas e implicarse más de la media en cosas como locales, relaciones con el exterior y lugares para ir de campamento. Recuerdo cuando yo era chaval que mi madre formaba parte del comité de padres, pero desde que mi hermana era guía hasta que yo acabé de guía mayor… que crack.

Padre con oficio/negocio susceptible de ser aprovechado: este padre no está en el comité, bien porque no le apetece o no tiene tiempo bien porque no se lo hemos pedido. Está dispuesto ayudarnos en conseguir cosas, desde hacer unas duchas para el campamento a hacer un colector para tener agua caliente pasando por preparar una subvención o comprar tiendas de campaña. Vamos que nos es igual de útil un fontanero, un abogado o un aficionado a bricomanía.

Colaborador campamental: ese ex-monitor, padre, amigo o similar que se sube 15 días, o los que puede,  de campamento a echar una mano a la cocina, intendencia o a colaborar con las rutas, montaje de campamento o ser el enfermero. A currar vamos, pero también a disfrutar.

y para terminar, Profesor de la Escuela: ese antiguo (o actual) monitor que decide dedicar unas horas de sábado a compartir su conocimiento y experiencia. Porque en la escuela tenemos que formar con conocimientos teóricos y prácticos pero si los da alguien de los “nuestros” siempre enriquece, y lo hacen con más cariño.

Eso sí, los colaboradores están cuando se les llama, no osarán en meterse en “donde no les llaman”.

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Adultos, abuelos, seniles…

En esta jungla en la que vivimos los elefantes, somos muy raros. Cuando un león se hace viejo, le invitamos a  marcharse, eso es mejor que matarlo, claro.

Cuando un “viejo” de 22 años lleva un año como jefe de grupo, ya se ha quemado. Guau!! impresionante. No ha dado tiempo de llevar a cabo su proyecto. ¿Su proyecto?, ¿Qué es eso?, no hará poco si acude a cuatro consejos, a la reunión de tesoreros para repartir el convenio y poco más. Bastante hará si los monitores, antaño sus amigos, no lo destierran al bando de los enemigos, así que mejor no echar ningún rapapolvo ni pedir explicaciones cuando los monitores no vienen o no presentan sus programaciones a tiempo, porque ya pedir que sean badenpowell es ya la bomba.

Si echamos un vistazo, ¿cuantos directores tenemos entre nuestras filas?, ¿qué experiencia?, ¿qué referentes tienen los nuevos monitores?. Desolador.

Se nos llena la boca de hablar de la historia de nuestros grupos. Pero realmente lo que tenemos son vagos recuerdos de cuando éramos alitas, si es que lo hemos sido alguna vez, otras veces los que entran ya directamente a monitores tienen los recuerdos que les han contado los que han sido alitas, así les va. Pero la gente que hizo esa historia, ¿dónde está?, pues en su casa. Que poca vergüenza tienen.

Pues no, no es sólo culpa suya, de hecho creo que son los menos culpables. Cuando llegaron a liderar nuestros grupos, sólo recibieron palos, los monitores no respondían, o no trabajan en modo badenpowell, y ¿qué pueden hacer esos líderes?. Nada, pero nada de nada. Si les llamabas a capítulo, eras un tirano, si no decías nada un pasota e incompetente. Entonces ¿qué hacían?. Dejar pasar el tiempo y se van.

Estos son los “adultos” que queremos que sigan trabajando en los grupos, esos a los que hemos pu… hecho la vida imposible. Se marchan, con una sonrisilla y cuando ha pasado el tiempo vuelven circunstancialmente, para ser jurado del festival, o para votar en las asambleas. Yo creo que los que han liderado en el pasado es por algo, y que tienen hueco en nuestros grupos y en nuestra asociación. No van a estar como monitores de base, no van a estar jugando con las alitas, ni haciendo un taller a las guías… pero quien dice que no pueden estar junto a los monitores y a los jefes de rama ayudando y aconsejando. Quien dice que no pueden ayudar a buscar campas, autobuses, e incluso ayudando en promoción. Esos “abuelos” tienen algo que se lo ha dado el tiempo y es la experiencia.

Ahora las definiciones:

Adultos: todos los mayores de edad que están o pueden estar a cargo legalmente de los chales de nuestros grupos. Otra cosa es que sean realmente adultos maduros y que puedan estar a cargo de algo o alguien.

Abuelos: esos monitores que han estado en los grupos, más o menos tiempo y que tienen mucho que aportar todavía. Yo les llamaré veteranos.

Seniles: Aquellos personajes que están o han estado en nuestros grupos, aunque lo que dicen y/o hacen solo son fuegos de artificio para “malentretener” a chavales o neomonitores que caen encantados ante estas “maravillas” que al final son nada.

Seguiremos otro día con esto de los veteranos.

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Copiar, pegar y no “negativizar”

Copiar y pegar es hacer badenpowell. Es lo que tiene contar con un archivo de 100 años. Que se pueden tomar ideas, programaciones experiencias y, sobre todo, evaluaciones del pasado, nuestras o de otros que vinieron antes que nosotros.

Claro que hay que hacerlo con talento. Si presentas la programación de Isaba 91 a la coordinadora de ramas, cambia la portada. Asegúrate también de que el texto no incluye una gran actividad sobre las olimpiadas de Barcelona. Y pasa el presupuesto a euros.

En lugar de escribir dos veces sobre lo mismo, voy a copiar y pegar la última entrada de mi blog personal. Pero cambiando algunas palabras. No muchas, no vayáis a pensar.

Querida Toñi:

Muchas gracias por invitarme a conocer el local de tu grupo. Fue una visita de lo más interesante. Bien majo que lo tenéis montado. Además, fuiste de lo más amable. Una anfitriona de primera. Pero permite que te agradezca, sobre todo, el nuevo palabro que me regalaste: “negativizado”.

Deja que pinte la escena para nuestros lectores. Así se ponen en situación.

Resulta que me estabas contando cómo te dejas los cuernos todos los días para preparar las actividades que ofreces a los chavales. Y te preguntabas por qué los muy desagradecidos no acudían en tropel todos los sábados para ver con qué taller, dinámica, juego o sarao les sorprenderías. Te lo preguntabas a ti misma, supongo; más que nada porque, como no me dejabas meter baza, es improbable que me lo preguntaras a mí. Además, qué sabré yo.
En la otra sala había seis o siete chavales de unos catorce años y un par de monitores explicando la siguiente actividad. No sé si eran guías o pioneras. Como los tienes juntos… Se abre la puerta y uno de los críos, muy serio, se dirige con paso decidido hacia nosotros. Ya sabes quién te digo. El pelirrojo. Miguelín. Con voz firme, sin alterarse, va y suelta:

–Toñi, ¿me quieres explicar qué puta mierda de yincana es esta?

Mi carcajada fue de antología. La tuya tampoco se quedó corta, solete. Me alegra que mantengas tu sentido del humor. El único que no se reía era Miguelín. Te miraba serio, esperando una respuesta a su pregunta. Ni pizca de malicia se le intuía.

Oye, condujiste la situación muy bien, digo yo. Que si dale una oportunidad al juego. Que ya verás como te lo pasas bien. Que si esto, que si lo otro. El chaval vuelve con sus monitores, resignado. Y entonces, cuando nos quedamos solos de nuevo, suspiras:

–Hay que ver lo negativizado que está este chico.

Chica, qué palabro. Te has superado. Tengo desactivado el corrector ortográfico, pero es que este lo ha detectado el antivirus.

Las similitudes entre “normalizado” y “negativizado” son evidentes. Pero creo que este último merece un análisis nuevo.

El verbo “negativizar”, aunque no lo recoge la RAE, sí que se utiliza, por lo visto, en medicina. Los análisis que antes salían positivos, van y salen negativos. Chupi guay. Hemos negativizado el virus. A celebrarlo.

Pero me da a mí, Toñi, que Miguelín no ha superado ninguna infección vírica. No van por ahí los tiros. Casi oigo a uno de nuestros lectores chivándome que lo que tú querías decir, seguramente, es que Miguelín es muy negativo. Pues no, querido lector. Caliente, pero no.

Decir que Miguelín es muy negativo sería cargar las culpas sobre el rapaz. Nada más lejos de tu intención, Toñi, encanto. Pobre angelito. Eso sería cruel. Lo que ocurre es que algún agente externo no identificado ha inculcado ideas negativas en su mente pura y límpida. De este modo Miguelín queda libre de mácula y, lo que es más importante, tú y tus monitores también. La yincana es cojonuda. Si Miguelín no la está disfrutando, esto sólo puede ser debido a la intervención del Maligno. Que lo ha negativizado.

Buen intento, Toñi. Tal vez tengas razón. Aunque yo he visto a Miguelín bastante normalito. No echaba espuma por la boca, ni bajaba las escaleras haciendo el pino puente, ni nada. Tal vez Miguelín tenga razón. Tal vez la yincana era una puta mierda. O una cortesana hez. Tal vez los chavales no acudan a vuestro espacio joven porque las actividades que preparáis no les gustan. Tal vez, y sólo tal vez, deberías probar a preguntarles qué quieren hacer. O, mejor aún, ofrecerles los medios y dejar que hagan lo que quieran. Te regalo una nueva palabra: badenpowell.

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Quiero una entrada de María José Pérez

La Presidenta. La Madre. La Embajadora del Centenario. El Solete. La Luneta y las Estrelletas. La que es siempre constructiva. Una nueva categoría de optimismo aplicado. El Ejemplo. La Inspiración. La que no para de trabajar.

Prometo no poner tacos en un mes en este blog a partir de que ella escriba.

Quien quiera leer aquí a María José, que diga “yo”.

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Cursillos

Hacer cursillos de formación NO es badenpowell, ¡zas! Ahí queda eso.

Vale, ahora que lo he soltado, me voy a explicar un poco.

El Problema.

Estamos en una Asociación en crisis, para estar a juego con la situación general. Lo más gracioso es que estas épocas de crisis deberían ser propicias para nosotros. ¿Porqué?, pues porque hacemos badenpowell.

Ya estamos.

Sí, ya estamos, claro que estamos. ¿Qué nos dice nuestro decálogo?, pues que la Guía es económica. Lo que toda la vida había sido austera. Pues eso cuando no hay dinero, tiramos de imaginación, lo que pasa es que nosotros tiramos de imaginación siempre, haya o no haya dinero. Es algo que nos hace parecer miserables y con un toque de “traperos”, pero en el fondo lo que viene a decir es que aprovechemos al máximo los recursos. ¿Por qué gastar dinero en materiales muy caros si con cosas de la naturaleza conseguimos resultados similares? ¿tan mal está reutilizar las telas de unos disfraces a otros? ¿o es muy cutre recoger pedazos de cartulinas para otra vez?. Pues no lo creo yo.

Lo que pasa es que nuestros chavales no saben ser económicos (austeros), ¿por qué?, porque nosotros tampoco lo somos. Nos vamos de campamento y si miras las programaciones (cosa que deberíamos poder hacer todos), las actividades llegan a ser talleres con materiales supercaros, espumas, cartulinas a mogollón, pinturas de colores miles, barnices.. cosas que además son contaminantes a saco. Yo lo veo por las actividades que preparan en los cursos de monitor, que cuando viene algún monitor (o adulto a cargo de chavales pero no titulado) ya talludito, de esos que no ha tenido 120 horas en su vida entre los 18 y 24 años para formarse con gente “igual” a él y les explica así como resabiadamente, “si, mira que te explico, en mi campamento vamos a la luna de ruta porque así conseguimos que los chavales de fuera se quieran quedar en el grupo”. No pasa nada si en Septiembre la salida de pases la hacemos en Valdegurriana y no vienen, “lo que pasa es que sus padres no saben de esto, ellos se lo pierden”. Tengo 700 chavales en el campamento, aunque en el curso hay 3, buenos eh, pero 3.

Este es un ejemplo de lo que digo, pero tampoco saben usar la brújula porque los monitores no sabemos y si me apuras ni montar una tienda porque se las encuentran montadas. Soy partidario de que los chavales se trabajen su campamento, lo monten, lo limpien, lo decoren y hasta lo diseñen, esto lo ha dicho alguien ya . Pero además soy partidario porque a mi me lo han hecho y por eso yo lo hago, porque además me parece el mejor método. Educar por la acción. Muy badenpowell.

Solución.

Muy fácil, hagamos badenpowell. Recordemos lo que los antiguos monitores nos enseñaron, recordemos sobre todo cómo nos lo enseñaron. Si quiero que aprendan morse, tendré que hacer juegos con ello, si quiero que aprendan a ir por la montaña, tendrán que preparar sus rutas y excursiones, si quiero comer durante la ruta tendrán que preparar el menú y saber manejar el “balón de gas para hacer fuego mejor”, si quiero que hagan actividades tendrán que proponerlas, decidirlas y proponerlas y además programarlas ¡toma ya!. Pero para eso nos lo tenemos que creer. No es un modo de trabajar, es un modo de vivir.

Apostilla.

Los cursos son necesarios, hay cosas que nos deben aclarar, eso de la legislación, la psicología evolutiva etc… además los viejos elefantes necesitan una excusa para cenar y bailar.

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La Mochila

Presentación

Soy un elefante, si, eso ha quedado claro ya.

Estoy en el cementerio de elefantes, también quedó caro.

Pero en este cementerio los elefantes estamos muy vivos. Nos gusta lo que hacemos, y nos gusta porque estamos a gusto, cada uno hacemos nuestras cosas, y los demás nos las valoran, y todos nos escuchamos y además nos alegramos de los éxitos de los otros elefantes del cementerio. Pero ojo, que cuando pintan bastos allí estamos.

¿Por qué cuento esto?

Pues fácil, porque si queremos enseñar a hacer badenpowell lo principal es hacerlo con el ejemplo, educar por la acción vamos.

Trabajo en equipo, no en grupo. Respetamos y aprendemos de los mayores. Elaboramos proyectos. Cada día se renueva nuestro compromiso, con nosotros y hacia los demás. Además nos encanta vernos alrededor de la mesa ya sea de reuniones, en un restaurante, y sobre todo cuando vienen otros elefantes amigos de muchas partes, de cerca, de lejos… pero siempre a compartir sus experiencias, sin esperar nada a cambio salvo, eso si, una cenita y un bailoteo.

La Historieta

Cierto día hablando con un amigo, también elefante, sobre esta jungla nuestra yo le dije con gran convicción; “Sabes, lo que yo creo que le pasa a esta jungla es que falta formación, pero no formación general no, sino en saber qué es ser elefante y vivir como un elefante, en definitiva saber hacer badenpowell”. No estuvo de acuerdo pero tampoco pasó nada. Seguimos cada uno a lo nuestro.

Pasado el tiempo la cosa no había mejorado mucho, ciertamente tampoco estaba mucho peor, salvo que pasaba el tiempo y los jóvenes elefantes iban y venían sin mucho rumbo. Haciendo cosas chulas y cosas no tan chulas pero pocas veces hacíendo badenpowell, pero bueno molamos mucho ¿no? incluso queremos tener una calle con nuestro nombre!!!!

Este amigo y yo volvimos a hablar. Lo hacíamos constantemente y entonces sí, coincidimos en que la formación no es importante, es esencial. Ahora el trabajo es más duro, hemos perdido oportunidades, ha pasado el tiempo, somos más viejos… pero ahora somos más, tenemos las mismas ganas y además yo me he comprado una mochila nueva para ir a la escuela.

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Optimistas y pesimistas

Blanco y negro. Positivo y negativo. Yin y yang. Optimismo y pesimismo. Derecha e izquierda. On y off. Hay que ver lo que nos gusta poner etiquetas a las cosas. Y si son etiquetas dualistas, mejor que mejor. Debe de ser que tenemos alguna predisposición genética a lo binario, digo yo. Lo digo como reflexión, ojo. Etiquetar es necesario para comprender la realidad. No soy contrario sistemáticamente al arte de generalizar. Para nada. Pero si se generaliza, hay que hacerlo bien.

Al grano. Los optimistas no son siempre positivos, y los pesimistas no son siempre negativos. Esto es una memez. Tampoco al contrario. Sé de lo que hablo: a lo largo de mi vida me han acusado tantas veces de exceso de optimismo como de exceso de pesimismo. Y muchas veces tenían razón.

Básicamente, siguiendo con el sistema binario-maniqueo, hay dos tipos de optimismo: el que mueve a la superación (“aquí hay buen material, pero hay que trabajarlo”) y el que mueve a la gilipollez-chupi-guay (“todo es maravilloso, no vale la pena cambiarlo”). Y dos tipos de pesimismo: el que mueve a la acción (“esto es una mierda, pero si trabajamos podemos hacer que deje de serlo”) y el que mueve a la destrucción (“estoy desmotivado y procuraré contagiar mi desánimo a todos mis semejantes”). Evidentemente, en ambos casos me quedo con la primera opción, porque nos conduce a lo mismo: “vale la pena seguir trabajando”.

Veamos algún ejemplo, que ya he soltado bastante chapa:

Contexto común

El alegre Monicaco, veterano monitor de 20 años, jefe del Grupo 14 y coordinador de Guías Mayores, recibe la programación trimestral que han diseñado sus chavales. Incluye visitas al acuario, al paintball, al cine y a la Coliflorum.

Situación 1: Optimista chupi-guay

-Cómo mola. Qué guay. Programan ellos solos, oyes. Voy a ser la envidia de todos mis amigos. Es fantástico. No puede aspirarse a nada más.

Detrás de esta actitud encontramos una cierta egolatría. “Mejor no me pregunto si las cosas se pueden hacer mejor. Soy feliz pensando que todo es perfecto. Así no tengo que cambiar nada.”

Y para muestra, un botón. Pensad en ese monitor que siempre está encantado de haberse conocido y que piensa que sus chavales son perfectos. No suele preocuparse mucho por lo que ocurre fuera de su unidad, su pequeño universo. ¡No vaya a se que salga perdiendo en la comparación!

Situación 2: Pesimista destructivo

-Vaya mierda. Esas actividades no son badenpowell. No quiero ser cómplice de nada de esto. Voy a disolver el grupo y a quemar el material para que nadie lo pueda utilizar. Daré un discurso desmotivador a los chavales para que no sigan intentando ser guías. Ni lo son ni lo serán jamás. Están echados a perder para siempre. Echaré cal viva sobre sus espíritus.

En el fondo, esta actitud responde a un terrible sentimiento de superioridad: “Yo he fracasado. Pero yo soy el mejor hacedor de badenpowell de la historia. Es imposible hacerlo mejor de lo que lo hago yo. Luego, la especie humana se ha corrompido para siempre. No hay nada que hacer. No debo intentar hacer nada y debo evitar a toda costa que cualquier persona lo intente”.

No me miréis así, no. Esta actitud se da. Haced memoria.

Situación 3: Optimista crítico

-Valoro que los chavales se hayan reunido y se hayan puesto de acuerdo en las actividades. El proceso lo han hecho bien. Lo que no es muy adecuado es el contenido de las actividades. ¿Qué puedo hacer para que lo mejoren?

Vaya, la cosa cambia. Es optimista porque antepone lo positivo a lo negativo. Pero no niega lo negativo y se esfuerza por cambiarlo. Además, hace autocrítica. Se pregunta “¿qué puedo hacer yo?” en lugar de “¿por qué las deidades me maltratan, si yo soy perfecto?”.

Situación 4: Pesimista cascarrabias

Siempre me ha gustado la palabra “cascarrabias”. No sé, tiene como una sonoridad divertida, un olor entrañable.

-Cagontó que programación de habas. Deidades mías, qué paciencia hay que tener. Les voy a dar una colleja a cada uno. Manda huevos. Qué criaturas estas. Si es que son la repanocha. Hacen lo más difícil, que es organizarse y tomar las decisiones, y luego fallan en lo más elemental, que es proponer actividades en las que no sean jodidos espectadores. Ay, qué viejo estoy. Hala, voy a ponerles las pilas.

En el fondo la actitud del optimista crítico y la del pesimista cascarrabias son muy parecidas. La acción es la misma: tratar de mejorar lo que no está bien. Lo que cambia es el envoltorio: pongo la sonrisa por delante, o dejo salir la mala leche.

Aunque seguro que muchas veces he caído en los dos primeros modelos, me gusta pensar que me muevo entre los dos últimos. Optimista o pesimista, pero ni flowerpower ni psychokiller. Si mi apariencia es más de optimista o de pesimista, se debe sobre todo al exceso de ácidos gástricos que tenga aquel día en particular. Ah, bueno, y a la edad.

¿Os he dicho que me estoy haciendo viejo?

Yin y yang

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Taller mecánico

ChatarraSupongamos la siguiente escena. Monicaco lleva su flamante Peugeot 106 al taller.

-Oiga, que el coche no tira.

-Vale. Así, a bote pronto, llevas tres ruedas pinchadas y el tubo de escape colgando. Vas dejando un reguero de aceite y del capó sale vapor de agua a cascoporro- dice el amable mecánico, sosteniendo la colilla de un cigarrillo entre la comisura de los labios.

-Ya, pero eso es normal, oiga. Siempre ha estado así.

-¿Y antes tiraba?

-No lo sé, el coche este me lo acaban de regalar.

-Pues tenemos que hacerle una revisión, preparar un presupuesto y ver si vale la pena arreglarlo.

-Vaya mierda de mecánico es usted. Qué desagradable. No hace más que poner inconvenientes.

El mecánico, ojiplático, abre la boca, deja caer la colilla y pestañea dos veces con incredulidad. Duda entre reír y ceder la palabra a la llave de tubo, esa gorda de cambiar las ruedas. Decide dar una oportunidad a la llave. La empuña y pone a la fuga al desconcertado Monicaco, que no entiende nada. Pobrete.

Traslademos esta escena al fascinante universo de las Hadas. Monicaco participa en una reunión asociativa. No le han regalado un coche, sino la jefatura del Grupo 15.

-No sé qué le pasa a mi grupo, que no tira.

-Claro- contesta Solete-. Tienes medio título por cada seis monitores. Cero coma seis chavales por cada tres presuntos adultos. No has reunido a los padres ni tienes un mal listado de teléfonos.  Tu promoción se reduce a doce carteles en farolas los años bisiestos.

-Bueno, bueno. Eso estaba así cuando llegué.

-Pues está visto que no funciona. Cámbialo. Necesitáis formación, leer un par de libros, adecuar el mensaje publicitario al proyecto educativo, hacer actividades guías, que os diferencien del CTL que tenéis en la puerta de al lado…

-Anda ya. Es que tú todo lo arreglas haciendo badenpowell.

Solete, aunque tenga mala fama, tiene mucho zen. Además, no tiene una llave de tubo ni una piqueta de pabellón a mano. Busca la paz en su interior. Medita para sus adentros: “Nada es vital. Nada es importante. Quizás con un cursillo de informática…”

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